El 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. En nuestro país, la Ley 25.675, sancionada en el año 2002, otorga un marco conceptual muy completo a las políticas y acciones públicas y privadas relacionadas con el ambiente.
Desde la Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina entendemos que, como arqueólogxs, nuestra práctica profesional nos compromete a colaborar activamente en su protección. Reconocemos también el carácter multifacético de este concepto y, a la vez, la fuerte interrelación entre sus componentes, ya que el ambiente natural, el social y el cultural se vinculan y condicionan mutuamente. Sabemos que el papel de la humanidad en el planeta fue y sigue siendo un factor importante en las modificaciones en el paisaje, muchas de ellas tan significativas que ya no tienen retorno posible. Al mismo tiempo, la diversidad de climas y paisajes fueron moldeando las formas de habitar el planeta a través del tiempo.
La investigación en Arqueología, plasmada en diferentes proyectos, tiene como fin último aportar al conocimiento de los modos de vida de las personas en relación con diversas problemáticas. Al mismo tiempo, los estudios de impacto arqueológico buscan proteger el legado patrimonial y las evidencias materiales que esas prácticas dejaron en el territorio, susceptibles de ser afectadas por obras de infraestructura que contribuyen a mejorar nuestra calidad de vida. En una labor claramente interdisciplinaria, se procura que dichas obras sean concretadas respetando los testimonios de otros tiempos y otras culturas, en equilibrio con el ambiente natural y cultural en el que cobran sentido y se emplazan.
En el camino que elegimos, las metodologías y los resultados que surgen de nuestra actividad nos enseñan nuevas formas de respeto y de construcción identitaria, promoviendo la protección y valoración a través del conocimiento. En definitiva, pueden contribuir a construir una mirada hacia el futuro, desde ópticas provechosas y quizás impensadas.

